Creado en Jueves, 28 Junio 2012 08:05 Escrito por Arnoldo Fernández Verdecia Visto: 558
Viena es famosa por sus cafés y peñas donde se reúne lo más selecto de la cultura europea. París ha sido llamada ciudad luz, porque integra en su seno el sueño de la cultura occidental y ha dado nombres como Víctor Hugo, Prous y Balzac.
Grouzach imaginó siempre volver a París y escribir como francés, pero logró hacerlo mejor en español. En la muy provincial Tucumán, sus peñas, aprendió el oficio. Fue admirado por sus contemporáneos.
Pero no hablaré aquí de las peñas de Viena y París, sino de las de Contramaestre, un pueblo lejano del oriente cubano, que ha visto florecer, en los dos años últimos, un significativo número de las mismas, entre las que sobresalen: Café con cuerdas, de Eduard Encina, El jardín de la noche, de Jorge Labañino Legrá, Caserón, de la librería Daniel Readigos, la del Tercer piso, en la biblioteca Luz Bertha Sánchez, Caracol de Agua, en Radio Grito de Baire, Trovadura, en la Asociación Hermanos Saíz(AHS), Farándula(AHS), Café con sentido(AHS)
Bienvenidas las peñas a Contramaestre, ojalá y florezcan, como sucedió, hace muchos años en la vieja Europa. Quizás los peregrinos se asombren de llegar a este lugar, desde allende los mares, y encontrarse aires de luz, imposibles de imaginar fuera de La Habana.