Creado en Viernes, 15 Marzo 2013 09:55 Escrito por Arnoldo Fernández Verdecia Visto: 1069
El 15 de marzo de 1878 el mayor general cubano, Antonio Maceo Grajales, escenificaba la Protesta de Baraguá, un hecho que pasaría a la memoria histórica de Cuba como referente de intransigencia revolucionaria. Sobre el simbolismo de Baraguá es bueno llamar la atención en la hora actual.
Baraguá representó, sobre todas las cosas, un hecho de continuidad revolucionaria, cuando la moral de los guerreros en la lucha por la libertad de Cuba se había derrumbado.
En la mente de la mayoría, no existían condiciones objetivas para mantener una guerra contra España y debía pactarse una paz sin independencia. Antonio Maceo, un mulato del oriente de la Isla, que había alcanzado los grados de Mayor General, no estuvo de acuerdo y así se lo hizo saber al General español Arsenio Martínez Campos. Incluso elaboró una Constitución para legitimar la continuidad del proceso revolucionario, que pasó a la historia con el nombre de Baraguá.
La Protesta de Baraguá significó, para el más universal de los cubanos, José Martí, uno de los hechos más gloriosos de la historia de Cuba. Incluso escribió una semblanza para inmortalizar a Antonio Maceo en la que reconoce la inteligencia y bravura del caudillo oriental.
De manera que la Protesta de Baraguá es una de las páginas más fecundas de la cultura de resistencia del pueblo cubano. En momentos de crisis de los referentes y de cambio de paradigmas, Antonio Maceo y Baraguá recuerdan, que por falsos mesianismos ni cantos de sirena, deben abandonarse los ideales de una lucha revolucionaria.