Creado en Viernes, 24 Febrero 2012 10:24 Escrito por Arnoldo Fernández Verdecia Visto: 876
A veces la tradición acuña prácticas que legitiman la conciencia de identidad de una nación y hay hechos que devienen referentes ineludibles como el “Grito de Baire”.
Es cierto que el discurso historiográfico construido, sobre la base de la revisión de fuentes y una rigurosa evaluación de enfoques, determinó que el Grito de Baire no fue el más importante de la Guerra Necesaria convocada por José Martí en 1895. Sin embargo aquí confluyen tradición e historia.
¿Por qué el pueblo cubano, tanto dentro de la Isla como fuera, lo acuña así? Es una evidencia irrefutable que el hecho de nombrarlo “Grito de Baire” ya forma parte del repertorio espiritual de una nación que lleva a sus principales líderes, José Martí y Fidel Castro, en diferentes momentos, a utilizarlo en el vocabulario político como referente seminal de la identidad del cubano.
Entonces colega Pedro Antonio García, de la revista Bohemia, “no es un dislate histórico”, ni un delirio articulado por una prensa novicia, sino ante todo una posición de respeto a la tradición. A fuerza de repetirse y legitimarse en el discurso de la nación cubana, no es prudente aparecerse a estas alturas con semejante desatino.
Incluso en el análisis que usted realiza intenta probar la importancia de otros hechos y llega a ilustrar con algunos, según su valoración, más importantes y cae en el pecado de nombrarlos como primeros que el Grito de Baire, para luego afirmarse sobre ellos y elucidar otras evaluaciones y señalar, lo que ya Hortensia Pichardo y Sergio Aguirre habían conceptualizado hace algunos años: “Grito de Independencia de todos los cubanos”.
Entonces colega Pedro Antonio García, usted toma partido por el discurso historiográfico en detrimento de la tradición identitaria acuñada por la nación, que ya en el vocabulario antropológico tiene carta de presentación, pues los cubanos, estén donde estén, muestran orgullo de definirse así mismos a partir de un hecho que los nombra y los particulariza en el mundo.
¿Qué valor identitario tendría reformular el nombramiento del reinicio de las luchas independentistas del pueblo cubano en 1895? ¿Qué significado historiográfico tendría para la ciencia replantearse el nombramiento a estas alturas? Si los líderes de una nación lo acuñaron de esa manera y sus seguidores, por más de cien años, le encontraron utilidad porque forma parte de la autoconciencia histórica del cubano: ¿existe alguna necesidad perentoria que justifique variar esa práctica?
El Grito de Baire es una tradición del pueblo cubano y a pesar de los análisis del discurso académico de la historia, ya el pueblo lo acuñó de esa manera y no es prudente variarlo, ¿por qué deberíamos hacerlo a estas alturas de la historia nacional?