Escrito por Arnoldo Fernández Verdecia Visto: 2029
A propósito de la celebración del Día de la Prensa Cubana, este 14 de marzo, quiero referirme al modo de hacer periodismo en José Martí, considerado por muchos, paradigma de esa profesión en Cuba. Hoy trataremos su percepción de los diarios de Estados Unidos y los retos del nuevo periodismo.
Según los criterios del cubano José Martí, los diarios de los Estados Unidos centran su interés en sucesos irrelevantes como el proceso judicial que se siguió contra el reo Guiteau, asesino del presidente Garfield: “Apena recordar los días últimos de la vida de ese mísero. Apena ver como lo narraron los diarios de esta tierra…”
El Herald “…habló del mísero, y de los lances de sus postrimerías, y los de su muerte, con mofa abominable. De Guiteau antes de morir decía que estaba fresco como un pepino, tranquilo como una mañana de verano, ágil como una pulga, pintaba al hermano del reo, que iba y venía como por casa propia, por la cárcel donde había de recibir horas después su hermano ignominiosa muerte, y andaba jovialmente, por entre los grupos de curiosos favorecidos que repletaban el patio de la cárcel, y con sus mismas manos examinó las cuerdas, las tablas, el gorro de los ahorcados, los resortes, la trampa: palpó con fría curiosidad todos los escondrijos del fúnebre aparato”.
También Martí señala como la prensa usó la ejecución del reo para vender sus noticias: “Se anunció el programa de ejecución como el de una exhibición curiosa. Jamás sufrimientos de hombre honrado, ni celestiales dolores de mártir, fueron contados con mayor menudez que las palabras y actos de este reo, los hilos de la cuerda que lo ahorcó, los matices del vestido que le cubrió el cuerpo, las fibras de las tablas del cadalso. Decíase de qué pino era hecho y de qué árbol fue cortado el pino, y de qué país vino la cuerda fúnebre, y de qué menjurjes la untaban para suavizarla, y cómo lo iba a ahorcar “el ahorcador más afable de esta tierra”.
Al director del periódico, al que le envía la escena citada, le comunica la necesidad de tocar otros temas que ameritan su reflejo en el diario: el sufragio público, la educación de la niñez, las bondades de la Cristiandad de los filósofos amigos de Jesús y notas curiosas sobre los seres humildes de la sociedad norteña.
Luego Martí realiza una declaración de principios de una extraordinaria vigencia:
“La prensa no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador el bravo sacerdote. Aquí hierven, en junto con los modernos problemas humanos, los problemas concretos de América, y ambiciones que alarman y grandezas reales que deslumbran. ¿Qué mucho que, movida del ansia de cumplir estos grandes deberes, la pluma, a riesgo de parecer cansada, se abandone a considerarlos?”